Por Guillermo Zuluaga Ceballos
versión publicada en EL TIEMPO, 18 de septiembre de 2010
No lo pensó dos veces. Cuando a Luz María le propusieron ir a visitar la Fiesta o quedarse estudiando Inglés, ahí mismo tomó la decisión.
Luz María, quien tiene 15 años y sueña con estudiar Derecho, llegó la mañana del jueves desde la Normal Superior, en Marinilla, donde cursa Décimo. Visitó la Fiesta, no le importó el clima lluvioso y se maravilló con “la gran variedad de libros”.
También llegó el argentino Mempo Giardinelli, con su voz pausada y sus modales finos, habló de Independencia en la Literatura. “Un pleonasmo, dijo, pues la mayor prueba de independencia es el arte”, y caminó por una ciudad que le gustó y donde le gusta saber que los abuelos aún cuentan cuentos.
Otro que vino fue Jorge Velosa. Estuvo el jueves compartiendo con mexicanos “la cosecha campesina”, de la música y del teatro. Durante dos días el Carranguero mayor demostró su autenticidad pero también aprovechó para hablar de poesía, se quejó por la falta de planeación que se está tragando su natal Ráquira, y sobre la imperiosa necesidad de leer.
Los tres llegaron gracias a la cuarta versión de la Fiesta del Libro y la cultura que por estos días inunda a Medellín de letras y de arte. Una fiesta que más allá de mostrar libros ha posibilitado el encuentro de diversos géneros y miradas de mundo, representadas en 253 actividades académicas, 14 exposiciones, 1360 actividades para escolares, 50 actividades para mayores como conciertos, obras de teatro, cuentería.
Gracias a esta Fiesta a Medellín llegaron 305 invitados, de los cuales 54 vinieron allende las fronteras nacionales, desde 14 ajenas y lejanas realidades. Gracias a esta Fiesta, llegaron Luz María y otras 273.670 personas, a quienes nos les importó la inclemencia del clima que por estos días soportamos, y superaron de paso la cifra registrada en la tercera versión.
Es que nadie se quería perder de estos eventos. El domingo 12, tarde fría y de clásico futbolero, ingresaron 44.587 personas, y este último domingo ingresaron más de 52 mil. Hasta las babillas, a veces descolgaban desde las ramas de los frondosos árboles, para contagiarse seguramente con las melodías que por estos días inundaban la ciudad, (o a lo mejor, vaya uno a saber, era para ver a sus parientes los más lagartos de Colombia, en el libro que presentaba el enfant terrible, Samper Ospina).
Pero más allá de las cifras, lo dice sonriente María Rosa Machado, Subsecretaria de Cultura, “lo mejor de la Fiesta es poder poner a la ciudad durante 10 días a hablar de cultura y de la palabra; y para una sociedad que se está construyendo eso es muy grande”.
Extrañamente en esta ciudad de penumbras que le rinde tanto culto al dinero y al trabajo se daba la oportunidad de disfrutar de este encuentro cultural.
Por ello, a Sergio Restrepo, Coordinador académico, la gusta mucho una palabra para referirse al evento: Concertación. “Alegra ver tantas instituciones trabajando durante todo un año para sacarla adelante”, dice y enseguida comenta que gracias a ese trabajo se ha visto novedad y variedad en esta fiesta. “Los teatreros dirán que fue magnífico ver a Luis Váldez; los músicos dirán lo mismo del chelista mexicano Carlos Prieto; los intelectuales lo dirán de Homi Bhabha, quien vino desde Harvard; los escritores se alegraron con la presencia de Giardinelli”.
Es la misma sensación que tiene la Subsecretaria Machado para quien ver más de 60 entidades culturales de la ciudad trabajando por un mismo objetivo es el gran balance. “Además alegra ver lo local, lo regional y lo extranjero dialogando en Medellín”.
Por eso, con el paso de los días una sensación fue filtrándose en las conversas: la satisfacción. “Lo mejor es que es una Fiesta y no una feria, donde se combinan expresiones artísticas disímiles, y en un espacio tan mágico”, comenta Clara Restrepo quien se maravilló viendo cómo el espacio que ahora gerencia se llenó de niños en los prados, y de padres en las charlas con escritores.
El escritor Guillermo Cardona, Director de la Fiesta, con la contundencia que le sabe a las palabras, dice que esta fue la mejor oportunidad para que los libros y las obras se encontraran con sus espectadores.
Esta Fiesta ha dejado a muchos satisfechos. Y es el resultado de un trabajo que arrancó en el 2007 y que se ha venido mejorando, como lo sostienen sus organizadores. El domingo cuando termine comenzarán a organizar la próxima. Y como no hay quinto malo, “será la posibilidad de profundizar en algo que venimos haciendo: coordinar con el Plan Municipal de Lectura y concertar con las distintas instituciones que trabajan por el arte y la cultura en la Ciudad”. Dice Cardona y yo pienso en Luz María, quien a sus escasos años piensa que hay que luchar para que los jóvenes lean. Eso me dijo.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
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