martes, 15 de noviembre de 2011

Quisiera tener dos corazones

“TORCERÉ POR COLOMBIA HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO”

Primero que todo, una disculpa: al hombre que tengo al frente y que se le ilumina el rostro mirando una foto amarillenta de la “máquina de River”:(Muñoz, Moreno, Perdernera, Labruna y D´ambrosi), ya le han hecho cientos de entrevistas.

Con don Leonardo Nieto, -ochenta años larguitos- gracias a su civismo, siempre se habla de la Casa Gardeliana, fundada por él en el 72, del Primer Festival Internacional de Tango en Medellín por él liderado y de su Consulado Honorario en la cuidad. Además, por ser buen comerciante y generoso, le preguntan por su restaurante Versalles, donde comían gratis nadaistas y futbolistas. (Bueno, que me disculpen muchos periodistas, que, como yo – de billeteras famélicas-, lo visitamos para luego aprovecharnos de su generosidad - mejor dicho, de sus deliciosas empanadas)
Sí, qué mas va a tener para decir don Leo, este colombo argentino-argentino colombiano, que llegó en octubre del 61 y desde entonces se enamoró de esta tierra.
Y lo ha contado y demostrado sin afanes. Pero siempre habrá más para compartir con él. Cuando lo abordo, le prometo que no preguntaré por obras cívicas y nos tomamos un par de cafés (que juré que pagaría, pero al final, como siempre, no dejó) sino de lo que en estos días lo tiene tantico mortificado: el partido entre Colombia y Argentina. A las cuales ama entrañablemente.

-Quisiera, como Gali Galeano, tener dos corazones- le pregunto,(aunque debí hablarle mejor del Morocho del Abasto y no de este ídolo popular colombiano):
-Sí, sería bueno,- dice y se sonríe sin tacañerías. Estas fechas para mí no son buenas.

Don Leo llegó, una tarde lluviosa, de arreboles, y desde entonces ha tenido su corazón partido entre su tierra natal argentina y su adoptiva Medellín. Por eso su vida ha sido un constante ir y venir entre éstas, y las pasiones que las han hermanado

-Desde que vine he hablado de eliminar mojones y fronteras: tener una América unida; yo tengo la convicción de que el fútbol y el tango han ayudado a unir estas repúblicas.
Dice don Leo que allá trata de hace quedar bien a Colombia “y aquí trato de hacer quedar bien a Argentina”. Y aunque habla de muchos temas, el balompié siempre será su preferido. Y en estos previos al partido, escucharlo agrada porque lo hace sin nacionalismos enfermizos.

Desde su restaurante Versalles, al cual llega religiosamente cada mañana, don Leo saca un tiempito para sus selecciones. De la argentina actual dice que está cargada de grandes figuras, “como nunca antes”.

Le hago caer en cuenta que no creo lo de “grandes” y él lo admite:
-Sí, se ve un cambio, hasta difícil de admitir. Son Pequeñitos: es atípico completamente- dice don Leo y refuerza con sarcasmo: ¡Van a desaparecer los goles de cabeza en la selección Argentina!

Y en medio de grandezas, tan típicas entre gauchos, se refiere a la pulga Messi.
-Sin duda es el jugador que hace la diferencia-. Dice don Leo pero no deja de mencionar otro “grande”, al “Kun” Agüero, aunque su admiración mayor en la celeste está en la defensa:
-Sin duda, Zanetti; bueno adentro y afuera de la cancha. Y mira ¡Lleva todos los partidos con Inter!
Y si habla con admiración de los jugadores, deja notar su desacuerdo con Maradona en el banco:
-Diego, como futbolista extraordinario. Él representa llenar un estadio. Tiene tanto poder como la misma selección. Desde lo económico es un éxito. Como técnico le falta fortaleza emocional, equilibrio. Lo demostró frente a Bolivia- explica don Leo, pero luego coincidimos en la excelente jugada política de Grondona: taparle de por vida la boca al Diego.
¡Y eso ya es mucho!
Pero lo vuelvo a meter al campo de juego que me interesa: Colombia:
-Difícil pronosticar, tiene jugadores buenos y el técnico de hoy me gusta. Tiene mérito. Pero es que en el profesionalismo hay muchos intereses. Hay compromisos- dice don Leo, a quien lo mortifica ver que en Colombia no ha habido procesos serios en lo administrativo pese a “tanta materia humana”:
-Nuestros dirigentes sólo se han preocupado por la taquilla del domingo.

Soy de quienes he creído que el famoso 5-0 le hizo mucho daño al fútbol colombiano y juré dejar el asunto en el pasado, pero en estos prolegómenos, y con goleada boliviana a bordo, el tema cobra algún interés cuando se conversa con un gaucho: .
Sí sí, no son buenos esos resultados-sigue un poco ceremonioso don Leo-. Se dan pero no son buenos. Los bolivianos se verán más perjudicados. Hay que ver hasta dónde será motivación y hasta dónde convencimiento de que son superiores a los argentinos. Hay que tener cuidado, esos resultados suelen ser perjudiciales
Le digo a propósito –y no es únicamente para congraciarme con él- que Maradona tuvo razón cuando dijo que nosotros no teníamos historia…
-La historia y la tradición pesan en el fútbol,. Cuando analizo las figuras que han venido a Colombia, los mejores del continente, si hubiéramos sabido aprovecharles, hacer un buen coctel, un buen sancocho, sería interesantísimo.
Qué ya no son tantos los que llegan-le atajo-. Ahora son más los que se van a colonizar el sur: Mondragón, Usurriaga, Cruz, Córdoba, Bermudez, Vargas…entre otros. Y entonces don Leo, sin querer cobrarse, me cuenta que en el 72 lo intentó, llevando a “la Rata” Gallego: “pero no se pudo: él hubiera abierto el camino”.
No se queja don Leo y me dice que de todas formas hay nuestros, que son ídolos en su tierra natal: Cruz, Usurriaga y cuando menciona este nombre llega una escena:
-Una vez invité a un médico amigo de Bogotá, con quien había programado ir a futbol en Argentina. Llegamos al partido Independiente-Boca, qué cosa, y dos cuadras antes de llegar a la cancha, la gente llamaba, clamaba, proclamaba “Usurriaga”, “Usurriaga”. “Pero qué es esto”, me decía, sin creer que Usu fuera ídolo allá. “Escúchalo”, le dije. “Vívilo”
También Don Leo quisiera volver a escucharlo:
-Qué falla que este muchachito –su tono se hace paternal- no hubiera triunfado más, pero muestra los problemas de los nuestros… fue lo mismo que (Jairo ) Castillo: calidad para destacarse tienen pero han faltado por su conducta.
-Caso aparte –sigue-, son Falcao, Bermúdez, Mondragón, Córdoba: serios en la cancha y en la vida: Para los que aspiramos a unir los pueblos, a discutir, sin pelear, ellos han hecho un gran aporte desde el fútbol.
Don Leo, por más de 30 años llegó puntual al estadio –las barras bravas lo han alejado- a ver al Medellín y al Nacional (el orden sí importa). Sin embargo, además, de sus selecciones, también el Deportivo Cali, tiene un pedacito de su corazón:
-Me gusta el buen fútbol. Y me importa la calidad de quienes lo manejan con amor. Conocí a Alex Gorayev y a Pacho Villegas, personajes muy lindos, y me di cuenta que ellos eran serios, decentes, entonces eso logra simpatía con el equipo. Además tenía varios argentinos en la cancha, y luego a Bilardo en el banco, entonces si el Medellín no andaba bien, estaba el Cali.
Antes del primer café, Don Leo me dijo que le gustaría un empate entre Colombia y Argentina, pero los recuerdos lo van dejando en fuera de lugar:
-Voy con empate, pero si se trata de un ganador, que sea Colombia, eso le abriría las puertas un poquito a su posibilidad de llegar. Y todos queremos que llegue-. Dice don Leo y yo me quedo pensando que el término todos, en él, suena más interesante.
-Don Leo, ¿Hasta cuándo hinchará por Colombia?-
-Tengo en casa todos los últimos afiches de Colombia. Y torceré por Colombia en general hasta el último suspiro. Desde que me compenetré con el país, he tocado fibras desde el fútbol y desde el tango. Mira: ahí está la estatua de Gardel.
Pero falta la del “Charro” Moreno, le digo y él sonríe.
Los cafés se han acabado. Para terminar le pregunto si viendo el partido él sábado comerá empanadas, argentinas o antioqueñas, y entonces se le sale el diplomático:
-Las dos son muy buenas y de muy buena calidad.

Medellín, mayo de 2009

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